¿Cómo ayudar a tus hijos en el control de sus emociones?

¿Cómo ayudar a tus hijos en el control de sus emociones?

#KAMBALACHEDATO



¿Educación emocional?

Trabajar para que los niños aprendan a controlar sus emociones es fundamental. Hoy en nuestro #Kambalachedato ahondaremos en el porqué esto es así, y de qué manera podemos poner lo mejor de nosotros como padres, para que nuestros hijos vivan y manejen las emociones a su favor.

La alegría, la tristeza, la calma, la rabia, el miedo, son sólo algunas de las emociones que comenzamos a experimentar desde niños y como todos los especialistas recomiendan, deben ser manejadas desde el primer año de vida, y es que las emociones, son un tema básico para la vida y como tal los padres deben tomarlo como una prioridad, teniendo siempre en cuenta que son modelos a seguir, porque la primera visualización que tendrá el niño, será la forma en como nosotros reaccionamos y abordamos las emociones.

¿Qué modelo quiero ser para mi hijo?

María José Becerra, psicóloga infantil destaca que una de las estrategias claves en el manejo de las emociones, tiene que ver en el cómo los padres enfrentamos las emociones en nuestro diario vivir. “Muchas veces los padres interpretan mal las emociones como la rabia, la frustración y la pena. Aquí lo que hay que hacer es intentar mantener a los niños fuera de estas reacciones”, añade la especialista. Sin embargo, explica que este tipo de reacciones serán vistas por los niños en otros contextos como el colegio. Así, si un niño ve que su mamá nunca tiene pena, adopta esa estrategia en la vida, el niño asume que es mejor asumir solo la pena y no busca contención, pero por el contrario, también pasa que si el niño ve a su madre o padre desbordarse de rabia, asumirá que esa es la forma de canalizar esa emoción. Así, la clave está en definir como yo le quiero enseñar a mi hijo a reaccionar frente a una emoción de manera asertiva”. Y entonces, ¿cómo le enseño? Becerra nos aconseja: “Si como padre tengo pena, puedo explicarle a mi hijo que siento pena, pero que si escucho música, esta sensación pasará y me sentiré mejor”. Así el niño ve que es válido tener pena, pero que hay cosas que te pueden volver a hacer sentir feliz, explica.

Un trabajo en familia


Otro de los momentos en que se puede trabajar el reconocimiento y el control de las emociones es conformando espacios de conversación en familia. “Conversar sobre cómo nos sentimos durante el día es muy provechoso. Hay muchos niños incapaces de identificar qué fue lo más alegre que vivió en el día, lo que les da miedo o reconocer algo triste. Por ello es muy importante instalar estos espacios dentro de las rutinas de la familia”.

Otras técnicas para trabajar las emociones tienen que ver con el juego. En Kambalache hemos incluido en nuestro catálogo productos apropiados para esta tarea:

Puzzle de Emociones: 8 sencillos puzzles de dos piezas para que los más pequeños puedan descubrir emociones como el enojo, vergüenza, tristeza, amor, alegría, asco y miedo.

Y, ¿qué hacer cuando la emoción ya está desbordada? La especialista nos explica que en casos de que nuestro hijo tenga mucha tristeza o rabia, “debemos ser siempre contenedores y modeladores de su reacción. Ayudarlo a entender qué es lo que siente y entregarle un patrón paralelo de cómo debe reaccionar. Si el niño tiene pena, permitirle llorar (porque es válido) y mostrarle que existen formas a través de las que podemos sentirnos mejor. Si al niño le gusta pintar, ofrecerle pintar para que pase la tristeza”.

No menos importante es cómo reacciona un padre frente a un niño desbordado. Y es que como agrega la sicóloga, “el que un adulto mantenga la calma cuando un niño se desborda, es básico y elemental. Sólo así podrá ser un modelo y hacerlo sentir acogidos en esta emoción. Escuchar al niño valida su emoción. Sólo así, luego que pase el desborde, se debe analizar lo ocurrido con el niño y buscar formas de solución. “Los padres somos llamados a trabajar las emociones con nuestros niños".

Finalmente vamos a tener niños que sean capaces de ser asertivos en el control de sus emociones. No se trata de un niño se trague la rabia, sino que este aprenda a reconocer el sentimiento y que identifique la mejor forma de hacer ver esta molestia o identificar la forma en que esta sensación pase, finaliza Becerra.